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martes, 3 de julio de 2012

Algunos recuerdos de mi infancia

Mi infancia la pasé en el pasaje de Premio Nobel, allí tuve varios amiguitos cuyos nombres aun recuerdo y difícilmente olvidaré: Leo, Alberto, Tito, Jaime Chico, Jaime Grande y después se integró Sandrino. Con ellos compartí muchos juegos infantiles, curiosidades de niños e incluso un "Club de Tobi" con casita en el árbol y todo.
En algunas oportunidades íbamos al Bazar Érika a comprar petardos, había de varios tipos, unos grandes llamados burro que los colocábamos en un tarro o en los orificios de los postes de alumbrado y otros chicos que estaban todos unidos por una mecha en común, se podían usar de a uno o todos juntos y en ese caso era sonoramente más llamativo.
En algunas oportunidades iba al kiosko de la esquina a comprar la revista Mampato, esta revista marcó un hito en mi generación y comencé a comprarla desde el número en que apareció el Gigante Egoista en su portada. Me llamaba la atención las historietas de mampato, Máximo Chambonez, Corentín, la biografías, los juegos y manualidades que tenía. No he visto una mejor revista para niños.

Tenía una bici, una mini con la cual recorrí el barrio (Macul cerca de la Municipalidad) y tuve varias caidas sin consecuencia afortunadamente. A las bicis también se les añadía un pedazo de cartón que hacía contacto con los rayos de la rueda y producía un sonido como de motor.
Jugábamos una variedad de juegos que en estos momentos de la era xbox y nintendo podríamos calificar de "primitivos". Los niños me comentaron que a ellos en el recreo los profes les enseñaban estos juegos como parte de investigaciones históricas del comportamiento de la socciedad de los 70 y 80.
Entre estos juegos recuerdo el del "burro", quién dirigía la acción era "el palo", y se ubicaba apoyando la espalda en un poste y con la cabeza del que hacía de burro apoyada en su estómago,dirigía las las acciones al el resto de los concurrentes situados alrededor del pobre burro ordenando acciones como: "a los tenedorcitos", "los cuchillos", hasta que de repente decía "patada del burro" y el burro pegaba una feroz patada y a quién alcanzaba era el nuevo "burro"
El juego del luche y saltar la cuerda eran casi exclusivemente femeninos pero no era del todo mal visto participar en ellos siempre y cuando se tratase de una manifestación de destreza.
Una de mis mayores frustraciones es no haber podido tirar bien el trompo. No era fácil y algunos de mis amigos tenían una habilidad envidiable. También recuerdo esos trompos plásticos con orificios y que al bailar también "cantaban".


sábado, 6 de diciembre de 2008

Dia del QF




Para el día del Q.F. con mis compañeros de trabajo fui a la hacienda de Santa Martina. queda bastante lejos y el camino para llegar es digno de mención aparte. Obviamente que para ser socio de este lugar se necesita uno que otro billetito.
La celebración fue por el dia del Químico Farmacéutico, algo que puede tomarse como una instancia para juntarse con los colegas en un ambiente de relajo fuera del lugar de trabajo. Sincéramente dudo que vuelva muy pronto a este lugar.
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